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ThinkoHealth2021-03-02Conocimiento científicoCursosEnfermedades respiratorias

La relación entre contaminación y COVID-19, una hipótesis más que probable pero aún no documentada

El mundo entero investiga si la contaminación impacta de algún modo en la propagación del COVID-19 o si puede llegar a agravar la enfermedad. Pero ¿por qué?, ¿qué indicios llevan a la comunidad científica a plantear esta relación? La neumóloga Isabel Urrutia, coordinadora del curso de Experto Universitario en Contaminación y Enfermedades Respiratorias, explica que la hipótesis se basa en otras investigaciones que sí han probado los efectos de la contaminación en enfermedades respiratorias causadas por virus, como la neumonía o la gripe.

A raíz de este interés creciente por conocer cómo afecta la exposición a aire contaminado en la propagación y gravedad de la enfermedad por SARS CoV-2, ThinkoHealth ha incluido el tema en su Curso de Experto Universitario Contaminación y Enfermedades Respiratorias, el primero en España en analizar este binomio y para el que ya hay programada una segunda edición. La formación online incluye así un capítulo en el que los alumnos podrán profundizar en estos estudios, que parecen indicar que “sí hay una relación entre el SARS CoV-2 y la contaminación, aunque todavía no está bien documentada”, tal y como asegura la Dra Urrutia.

Contaminación y propagación del SARS CoV-2

Ya se han realizado algunos ensayos comparando las zonas de mayor contaminación de Europa o China con las de mayor incidencia de COVID-19. Las conclusiones de estas investigaciones apuntan a que efectivamente hay más contagios en las zonas con aire de peor calidad.

No obstante, esta experta incide en que se trata de estudios “sesgados” ya que puede haber otros factores que justifiquen los resultados y que no se tuvieron en cuenta, como la densidad de población o la situación socioeconómica de los habitantes de la zona.

Se trata de sesgos importantes porque se ha comprobado que son dos aspectos fundamentales en la transmisión del virus, ya que se sabe que se extiende con mayor facilidad en las zonas donde hay mayores aglomeraciones, en barrios pobres donde conviven muchas personas en poco espacio o cuando no se cumplen adecuadas medidas de higiene.

La Dra. Urrutia insiste así en que “no se puede asegurar, a día de hoy, que la contaminación es un factor de riesgo, pero se puede decir que hay evidencia disponible como para que esta hipótesis de trabajo tenga futuro”. De hecho, algunos estudios americanos sí han tenido en cuenta la variable socioeconómica y siguen indicando la posible relación entre la exposición a material particulado (PM) con una mayor expansión de este coronavirus.

Contaminación y agravamiento del cuadro por COVID-19

Donde parece haber mayor consenso es en el efecto que puede tener la contaminación en personas con COVID-19. Sigue sin haber evidencia científica de peso al respecto, pero como aclara la Dra. Urrutia, “no es una ocurrencia de alguien, sino que la hipótesis se basa en que sí hay certezas en otros estudios que sustentan que la contaminación agrava el cuadro de pacientes con infecciones del tracto respiratorio inferior causadas por otros virus”.

Hay evidencia reciente que refleja, por ejemplo, que sea cual sea la causa de un distrés respiratorio, será más grave y mortal en quienes han estado expuestos a contaminación de forma prolongada. Además, respirar aire de mala calidad lleva implícito un daño al sistema inmunitario y parece que la exposición a largo plazo a estos contaminantes también podría acelerar la denomina tormenta de citoquinas que desencadenan los pacientes con COVID-19 con un pronóstico más grave.

Lo que sí está ya demostrado es que la pandemia está incrementando los niveles de polución, debido al miedo de la población a utilizar el transporte público. Este asunto preocupa a la comunidad científica porque, si bien parece que no se han incrementado aún las consultas ni visitas a servicios de urgencias, sí podría acabar afectando en un futuro, aumentando la incidencia de las enfermedades respiratorias y emporando la sintomatología de quienes ya están diagnosticados.

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Luis Rosado Bretón- Consultor Luzán 5 2020-11-03Conocimiento científico

Separar el trigo de la paja, clave para la adquisición del conocimiento

La intuición, la experiencia y la trasmisión de información ajena son los distintos métodos existentes para adquirir conocimiento científico. Pueden y deben utilizarse selectivamente, ya que todos ellos muestran inconvenientes y ventajas.

El modelo intuitivo es el que, sin explicaciones ni tutoriales, uno es capaz de efectuar el aprendizaje. El ejemplo que se suele poner es el de los iconos de Windows que expresan la acción a desarrollar (basura, grabar, …). Es un método reconocido y de gran expansión, que también se usa para la adquisición de habilidades en ciencias de la salud y que acompaña a la trasformación digital. Conceptos como facilidad de uso (usabilidad), adaptación al usuario (accesibilidad) y aprendizaje ocioso (gamificación) son elementos de modernización de esta técnica formativa.

Por otra parte, en ciencia y durante mucho tiempo, el aprendizaje por ensayo y error ha sido el principal medio de adquisición de conocimiento y las pruebas han sido el método más seguro para descubrir los efectos de las acciones, aunque no explore el porqué de las cosas. Fleming descubrió la penicilina al comprobar que inhibía el crecimiento bacteriano en una placa de Petri y, a partir de ahí, se salvarían cientos de miles de vidas. Las limitaciones de este modelo se basan en la lentitud del aprendizaje (a veces es necesario realizar demasiados ensayos o pruebas), la falta de eficiencia y precisión (“matar moscas a cañonazos”) y el riesgo de error y sus consecuencias que a veces pueden ser muy perjudiciales (¡cuántos infelices han muerto por la ciencia!).

Por último, adquirimos conocimientos por la trasmisión de la información ajena. Aquí conviene diferenciar la lectura del conocimiento empírico trasmitido por expertos y la evaluación de las mejores evidencias. La primera no deja de ser una exposición de experiencias de otro que pueden tener una utilidad muy variable ya que el experto puede equivocarse o estar poco actualizado. Por ejemplo, en los grandes tratados de medicina algunos tratamientos que ya han sido descartados por su inutilidad pueden aparecer como recomendados para tratar determinadas enfermedades.

La segunda expresa el método más avanzado para adquirir el conocimiento más inmediato de las cosas, aunque debe de saberse cómo actuar de forma crítica frente a los avances que se comunican, ya que las fuentes pueden ser maliciosas (malintencionadas) y es donde reside su principal peligro. Ocasionalmente algunos trabajos publicados expresan unos resultados que no siempre pueden confirmarse, como más tarde demuestra la variabilidad de los metaanálisis donde puede confirmarse resultados extremos de una misma variable.

 

El conocimiento debe adquirirse por una combinación de la intuición, la experiencia y el conocimiento adquirido por otros, pero sabiendo dosificar cada uno de ellos y teniendo en cuenta que conocer la experiencia de los demás, siendo el método más seguro para aumentar el volumen de contenido en nuestro intelecto debe de acompañarse de un sistema para “separar el trigo de la paja” o ser capaz de reconocer lo irrelevante o falso e incorporar en nuestro aprendizaje lo que va a representar un beneficio para nuestra actividad profesional.

Luis Rosado Bretón, consultor de Luzán 5 Health Consulting

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